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De aperitivo, un extraordinario dibujo de Paco Almanzor.

Imagen

De nuevo san Baudelio, esta vez tomado del blog de Consuelo Escribano Velasco. Ermitiella.

miércoles, 20 de febrero de 2019

San Baudelio de Berlanga.

Imagino que vivir en la frontera de los reinos del norte y Al Andalus no era fácil para las gentes de ambos lados del Duero. Imagino, además, el cambio que debió suponer para los sureños la conquista de los reinos cristianos del norte. Tras mas de tres siglos de islamización, se pone en marcha una maquinaria ideológica y religiosa diferente que es necesario acercar a la población, súbdita ahora, de un nuevo monarca y un nuevo dios. Por supuesto eso supone fórmulas de asentamiento diferente, nuevos templos y formas de religiosidad y el necesario adoctrinamiento de las gentes.
Es en esta dinámica donde vemos insertarse la construcción de algunas iglesias en esta zona soriana de las que son vivo testimonio conservado las de San Baudelio de Berlanga, San Miguel de Gormaz, Pedro y castro, entre otras, todas ellas datadas en época prerrománica y algunas de ellas objeto de trabajos pormenorizados e investigaciones científicas.
Hoy, por muchas razones, me detengo, que ya tenía ganas, en la de San Baudelio, levantada en un pequeño vallejo excavado por el agua de un manantial.
La advocación a este santo, sin ser infrecuente, es bastante  excepcional en tierras del interior peninsular. Baudelio, Baudilio, Boal  fue un diácono y mártir del siglo IV,  al que la tradición dice que se enterró en la ciudad de Nimes, en tiempos del emperador Juliano el Apóstata (331-363 d. C.).

Se le representa vestido con dalmática y portando un Evangelio, símbolos ambos de su condición de diácono, y con un hacha en su otra mano, aludiendo a la forma de su martirio. En las xilografías aparece con un árbol en segundo término; es el famoso laurel que creció junto a su tumba y que fue ocasión de portentosas curaciones , sobre todo de hernia,contra la que es abogado.

La conocida ermita de San Baudelio ha sido objeto de atención y admiración desde la perspectiva de los historiadores del arte, clasificada como mozárabe, calificada como “Capilla Sixtina del románico” etc.
No es mi intención dar un repaso crítico a las interpretaciones y estudios llevados a cabo a lo largo del siglo XX ni presentar las hipótesis interpretativas desde el punto de vista del arte o la simbología religiosa, sino mas bien presentar algunas ideas,a  la luz de conversaciones y observaciones, y algunos de los resultados de las intervenciones realizadas en lo que llevamos del nuevo siglo.
Obviaré, a partir de ahora términos como los citados anteriormente que ni me parecen ajustados ni son la forma de acercarse a la ermita y su significado en el territorio.

En primer término la necrópolis
Desarrollo en planta y alzado del habitáculo del eremita en San Baudelio y sección de la zona de la escalera y la tribuna
Juan Zozaya:”Algunas observaciones en torno a la ermita de S. Baudelio de Berlanga”, en “Cuadernos de la Alhambra”, 12, 1976. Patronato de la Alhambra y el Generalife
Una vez mas, la iglesia construida hacia la mitad del siglo XI, se halla sobre la cavidad de un eremitorio y cerca de una fuente de agua. Ignoramos si la advocación original es la que ha llegado a nuestros días sobre el santo mártir hispanogalo o esta procede de una época inmediatamente posterior.
La datación en la mitad del siglo XI es una cuestión importante, primero por que resulta casi imposible levantar allí un templo cristiano de estas características con anterioridad a la toma de Gormaz y Berlanga, poco antes de Toledo (1085, por Alfonso VI) y , sobretodo, por la datación dendrocronológica, que sitúa esa fecha sobre los análisis de varias agujas del encofrado con que se levantó el edificio.

Diversas campañas arqueológicas de excavación en el entorno inmediato de esta construcción han permitido reconocer y estudiar una necrópolis de tumbas antropomorfas del tipo conocido como de bañera, con orientación canónica cristiana, excavadas en la peña. En la zona alta de la ladera en la que se erigió el templo quedan restos de los fondos de pequeños habitáculos semirupestres.
En la primera mitad del XII, en 1136, se reconoce documentalmente la existencia de una iglesia liada “ad monasterium” -probablemente poco que ver con nuestro concepto actual de monasterio- que ha pasado a ser una ermita de la diócesis de Sigüenza, en la que permanece hasta el siglo XIX, en que es comprada por un particular.
Como ocurre con otras iglesias de la misma zona y fecha, como ocurre en San Miguel de Gormaz, la cimentación se realiza sobre la propia roca que se corta y horizontaliza a tales efectos, e igualmente se levanta con encofrado de mampostería revestido de mortero de cal al interior y el exterior, reforzándose las esquinas con sillares.
La planta  de la ermita de San Baudelio se sale de los esquemas tipológicos mas habituales y constituye un “unicum”, pues a la forma de la nave se une una bóveda esquifada de tipo hispanomusulmán,  que sujeta la cubierta en los muros y sobre un pilar cilíndrico, conformándose 8 arcos de herradura, muy abiertos y un espacio-habitáculo central en la zona alta del pilar, con planta semicircular cubierto con cupulilla de seis nervios cruzados dos a dos, y se comunica al exterior mediante ocho pequeños arcos de herradura entre los nervios.
La nave es un cuadrado y el ábside, al que se accede a través de cuatro escalones, se eleva notablemente sobre el nivel de los fieles. Hacia el oeste se levanta una tribuna, sobre un bosque de columnas que sustentan arcos y cúpulas, que rememoran una mezquita, un espacio, que en su ángulo noreste alberga la entrada a la pequeña cueva del eremita. Todo el espacio de la nave cuadrangular alberga un banco corrido original común en este tipo de arquitecturas.
Para la comunicación de la nave y la tribuna se construyó, en el interior, una escalera adosada al muro norte. El acceso a la tribuna desde el exterior  se realizaba mediante una puerta abierta sobre el muro oeste, situada en la parte mas alta de la ladera.
A qué responde exactamente la existencia de diferentes accesos desde el exterior e interior, cúal era su uso, quienes podían acceder por ellas, son preguntas sin respuesta aún.
Mientras en otros templos los diferentes accesos se realizan por diferentes vanos ubicados en la misma línea muraria y se relacionan con los fieles y bautizandos, en este caso podríamos especular sin justificación concreta.
En la tribuna un antepecho alto se perfora a ambos lados del sagrario con ventanas y entre ellas, una cella mínima con ventanas al norte y sur, constituye un nuevo y pequeño ábside.
El enlucido interior de mortero de cal de esta construcción del XI presentaba diseños de cruces de consagración idénticas a las conservadas en la ermita de San Miguel de Gormaz.

Los arcos de la puerta de acceso y el arco triunfal son de herradura doblado, el primero levemente peraltado.

Tras la llegada de los almorávides y la respuesta de Alfonso I de Aragón, se conquista de forma definitiva este territorio y es es nombrado señor de Berlanga el aragonés Fortunio Aznárez, a quien se le ha atribuido, no sin razón, la refacción del templo, con la realización del programa pictórico del interior de la ermita, todo ello datado hacia la mitad del siglo XII. La procedencia de este aristócrata ofrece una solución a las concomitancias estilísticas entre la factura de estas pinturas, las de Gormaz, Maderuelo y San Martín de Avila con las pirenaicas del Boí.
Nosotros mismos, tras el estudio de la ermita de San Miguel de Gormaz, consideramos que estas pinturas fueran, muy probablemente, obra de talleres itinerantes con cartones de modelos y conceptos estéticos similares que tuvieran el encargo de aderezar estos templos del piedemonte septentrional del Sistema central hacia la mitad del siglo XII; es más, estamos seguros de que la mano de quien realizó la imagen del propio Baudelio es la misma que hizo los Patriarcas de Gormaz, los ropajes tienen el mismo trazo, así como los cabellos, las arquitecturas son las mismas y los paisajes idénticos.
En el caso de San Baudelio, además, siempre recordando las inteligentes palabras de Juan Zozaya, arquitectura y pintura tenían por objeto la cristianización de una población islámica, de ahí la remembranza de la mezquita y otros elementos crípticos como el halconero, simbolizando a Jesús y las constelaciones (osa, dromedaria, etc), junto a las escenas cristianas.
Como en los templos citados anteriormente, donde se conservan murales pintados del mismo tipo y época, la pintura se asienta sobre capas de un preparado tendido sobre el mortero previo y se realiza mediante el uso de la técnica del fresco para los dibujos preparatorios y los fondos y el fresco seco y el temple para la ejecución de las pinturas.
Los pigmentos naturales utilizados fueron el ocre amarillo y el marrón o pardo, un óxido de hierro para los rojos que mezclado con blanco proporcionaba el rosado cálido de los ropajes, siena tostado, tierra verde, blanco de carbonato de calcio con una pequeña porción de sulfato de calcio y negro azulado de carbón negro y carbonato de calcio, además de un azul verdoso que podría proceder de una mezcla de azurita-malaquita.
En el caso de San Baudelio, la ermita fue declarada Monumento Histórico Artístico en 1917, cuestión ignorada por los vecinos de Casillas que vendieron buena parte de las pinturas murales en la década de 1920;
Las denuncias de la Comisión Provincial de Monumentos de Soria,  la oposición de la Diócesis de Sigüenza, a la que pertenecía San Baudelio, y los informes del Ministerio de Instrucción Pública y de la Junta de Excavaciones, y la Real Orden suspendiendo la venta, no sirvieron de nada, pues tras un largo pleito, en 1925 se falló a favor de la legitimidad del proceso. Es en este año cuando veintitrés de los frescos fueron  sacados de España por León Levi, quien trabajaba para el marchante de arte Dereppe, que los vendió a diferentes museos norteamericanos.
En 1954 la Fundación Lázaro Galdiano compró la ermita y la cedió al Patronato Artístico de España.
En 1957 el director de colecciones medievales del Metropolitan Museum de Nueva York propuso al Estado Español realizar un canje por el que podrían regresar una parte de las pinturas de San Baudelio a cambio del ábside de la iglesia románica de Fuentidueña de Segovia. Estas pinturas se exhiben hoy en el Museo del Prado.
De las pinturas arrancadas, veintitrés fragmentos se pueden contemplar actualmente en varios museos de Estados Unidos y en el Prado de Madrid.
En la actualidad, y después de varias campañas de intervención y restauración sobre el edificio y las pinturas conservadas in situ y una vez repuestas y tratadas las que se conservaban en el ministerio, el aspecto de la ermita no sólo ha mejorado ostensiblemente sino que es mas fácilmente comprensible.

San Baudelio de Berlanga con  las pinturas arrancadas

Presentación de los trabajos de consolidación y limpieza en San Baudelio de Berlanga.
(para saber mas pincha aquí)

San Baudelio con las partes reintegradas y el tratamiento de improntas
Reconstrucción pictórica de la Ermita de San Baudelio en Berlanga de Duero, Soria
Recreación virtual de las pinturas de San Baudelio

El zócalo se halla pintado con una simulación de cortinajes, bien conocido en Gormaz también, que a intervalos se recogen en unas rodelas o medallones figurados con leones pasantes.
El tema se mantiene en la zona de la escalera que asciende a la tribuna pero se interrumpe con una escena, en la parte bajan de dos bueyes afrontados.
Sobre todo ello discurre una franja de motivos vegetales de roleos rematados por una flor roja.

Bóvidos enfrentados en la zona baja de los muros, junto a la escalera de acceso a la tribuna.

En la cabecera la decoración pintada de la bóveda de cañón se ha perdido por completo, pero, por paralelos con la ermita de San Miguel de Gormaz y la de la Vera Cruz de Maderuelo, podría haber estado presidida por un Pantocrator y su corte de ángeles.

El testero del altar presenta una ventana de tipo saetera en el centro donde se representa el Espíritu Santo en forma de paloma con la cabeza hacia abajo, al contrario de como se representa en San Miguel de Gormaz. A ambos lados de la misma se representan, sentados, San Baudelio, en el lado de la Epístola, identificado con la inscripción “BAU/DILI” y San Nicolás de Bari, con la inscripción “AVS”.

Ibis pintado bajo la ventana del testero

En el muro norte se pinta la Virgen con San Gabriel y en el sur un eclesiástico con un arcángel identificada con el Noli me tangere, hoy en el Museo de arte de Cincinnati.
El arco doblado presenta, en el intradós, casetones de colores vivos con aves del paraiso o ibis.
Todo el zócalo inferior de los muros estaba pintado representando cortinajes -como en Gormaz- recogidos en tondos figurados, un motivo que se reiterará en la nave y la escalera de acceso a tribuna.
El doble arco de herradura de acceso a la cabecera se adornó con espirales de vid, medallones con cabezas de lobo de frente y perfil y en el centro la mano de dios en actitud de bendición  sostenida por ángeles.
En cuanto a la capilla de la tribuna, la Dextera Dei ocupa la bóveda y también se identifican una Epifanía repartida entre el testero frontal y el del Evangelio, con la Virgen como trono del Niño, los Reyes Magos y un ángel que parece estar indicándoles la dirección correcta, y la Lucha de los ángeles derrotando al dragón, en el de la Epístola, en una posible dedicación a la Virgen y a San Miguel.
Adoración de los Magos
Arriba la mano de  Dios bendice  desde arriba,
al norte los ángeles, San Miguel seguramente es uno de ellos,  luchan contra el mal en forma de dragón
Tradicionalmente ha venido dividiéndose la temática pictórica románica en los registros inferior, donde se considera que la temática es profana, mientras que el superior albergaría las de temática religiosa.
Halconero. Originariamente pintado sobre el muro este de la ermita y expuesto en la actualidad en el Cincinnati Art Museum (Ohio, EE.UU.)
Escena de caza de liebres. Recuperada y expuesta en el Museo del Prado, Madrid.
Caza del ciervo con arco. Proveniente del muro norte de la ermita y hoy en el Museo del Prado.
Este planteamiento, al menos parcialmente, puede parecer poco razonable, dado el objetivo de evangelización y doctrina que se le presupone a semejante esfuerzo representativo. En las horas de charla compartidas con Juan Zozaya Stabel-Hansen, el abogaba por una temática de raigambre islámica para el registro inferior y algunas piezas concretas que justificaba en una simbología perfectamente reconocible por la población islámica de la zona: el halconero sería la figura de Cristo y el oso no sería sino una osa, y junto al dromedario podrían aludir a las constelaciones.
Hay otra serie de figuraciones de animales de este registro de enorme singularidad y originalidad entre las que destaca un especimen de elefante que porta un castillo de tres torres, perros de caza -lebreles- y un lancero con escudo redondo.
La Osa. Tribuna. Hoy en el Museo del Prado
Dromedario de la tribuna.
Elefante blanco con torre. Museo del Prado
Montero o soldado. Muro norte de la tribuna. Está flanqueado por una cenefa vegetal idéntica a la de Gormaz y por la parte de arriba con una franja en la que se inserta una ventana en forma de herradura con medallones pintados, a ambos lados, conteniendo leones pasantes.
Hoy en el Museo del Prado.
Lebreles andantes, en la tribuna. Hoy expuestos en el Cincinnati Art Museum
La escena de caza de liebres, como ya he apuntado en alguna otra entrada del blog, es idéntica a la composición de una de las escenas iniciales del tapiz de Bayeux.
En el registro superior de temas bíblicos la pintura utiliza un mayor repertorio cromático -incluyendo la parte superior de la tribuna y separado por una franja en cuadrícula- se distribuía un friso con escenas de la Vida pública y la Pasión de Cristo.
Siguiendo el orden narrativo, encontramos desde el testero, recorriendo la pared interior norte las escenas de la Curación del ciego y Resurrección de Lázaro , actualmente en El Museo de los Claustros de Nueva York, continúa el friso con las Bodas de Canaan – expuesto en la actualidad en el Museo de Arte de Indianapolis y las Tentaciones de Cristo, en Nueva York.
Recorriendo el muro sur se encontrarían las escenas de la entrada en Jerusalén – Museo de Arte de Indianápolis- y la Última Cena- hoy en el Museo de Artes de Boston-.
En el testero se encuentra, aún in situ, el Camino del Calvario, una crucifixión, casi imperceptible y las Tres Marías en el Sepulcro, también en Bostón.
Resurrección de Lázaro. Los Claustros de Nueva York.
Las Bodas de Canaan. Museo de Arte de Indianápolis

Tentaciones de Cristo. Los Claustros de Nueva York

Entrada en Jerusalén. Museo de arte de Indianápolis.
Última Cena. Museo de Boston
La bóveda está decorada con motivos vegetales, geométricos, animales y humanos ocupando las nervaduras y espacios intermedios, parece que sin una intención narrativa.
Las escenas de la plementería se dedican a la vida de la virgen María e infancia de Cristo:  la Anunciación (perdida), la Visitación, la Natividad, el Anuncio a los Pastores, la Epifanía, el Viaje de los Magos, la Matanza de los Inocentes, la Presentación en el templo (perdida) y la Huida a Egipto.
Les aconsejo una visita con calma en la que aprecien todo lo evidente en su conjunto y pormenorizadamente y en la que puedan detenerse en los detalles. Busquen los grafitti, se sorprenderán de las figuraciones, rótulos, inscripciones y superposiciones.
Espero que disfruten de la arquitectura, la pintura, el paisaje y, sobretodo, del significado de todo ello. Entiendo que es ahí donde radica la importancia de las cosas.

¡Les deseo muy feliz semana!


Horarios:

Del 1 Octubre al 31 Marzo: abierta de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 18:00 horas
Del 1 Abril al 30 Septiembre: abierta de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 horas
Domingos y festivos: abierta de 10:00 a 14:00 horas
Lunes y martes: Cerrado
Dirección: Casillas de Berlanga
Teléfono: 975 221397

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Victoria Prego , acerca de Franco en El Independiente.

Franco se le resiste al Gobierno. Por Victoria Prego.

 

Publicado el 20 de Febrero de 2019 – 00: 22

Lápida del dictador Francisco Franco.

 

El Gobierno se ha metido en un lío de considerables dimensiones a cuenta de la exhumación del cadáver de Francisco Franco. Su principal error y el origen de todos los problemas que lleva arrastrando desde que Pedro Sánchez tomó posesión de su cargo es que lo ha abordado desde el comienzo como una baza política de la que pensaba extraer pingües beneficios por parte de sus seguidores. Y no ha preparado el largo y muy complejo camino que debía llevarle, si lo hubiera hecho bien, a acordar con las autoridades eclesiásticas y también con la familia la exhumación de Francisco Franco y su inhumación en algún lugar que conviniera a todos.

Pero el Gobierno no lo ha hecho así. Es más, el presidente se comprometió ante el Congreso ya en el mes de julio, recién asumido su cargo, a exhumar los restos del dictador del Valle de los Caídos “en muy breve espacio de tiempo”. Y lo hizo, como se dijo en aquel momento “porque ya hay acuerdo con la familia”. “Sus herederos no se oponen a la exhumación”, según aseguraron entonces desde el Ejecutivo, aunque aún estaban pendientes de definir los flecos jurídicos. Es decir, el cuándo, el dónde y el cómo. Y, sin embargo, nada de eso era cierto, sobre todo el que la familia hubiera dado su aprobación a una medida que el Gobierno Sánchez ha exhibido una y otra vez como la gran prueba de su progresismo izquierdista. Y ahí empezaron los problemas y las torpezas.

Ha habido una gran torpeza en la gestión de un asunto en el que el presidente del Gobierno ha puesto demasiado empeño

“Hay que cerrar las viejas heridas que permanecen abiertas desde la guerra civil”, se argumentó entonces. Pero lo que está haciendo el Ejecutivo, que está ya en la puerta de salida porque apenas le quedan 15 días en activo, es simplemente intentar salirse con la suya antes de estar en funciones, momento en que resultaría del todo escandaloso que siguiera empeñándose en ganar esta última partida.

Ha habido una gran torpeza en la gestión de un asunto en el que el presidente del Gobierno ha puesto demasiado empeño, hasta el punto de que este otoño, en una de sus primeras comparecencias ante el Pleno del Congreso de los Diputados para exponer las lineas maestras de su programa de Gobierno, no se le ocurrió otra cosa que abrir su  intervención con esta frase: “El Gobierno se compromete a sacar a Franco del Valle de los Caídos”, como si aquello fuera lo más importante de su mandato. Esa es la única explicación posible del empecinamiento del equipo de Sánchez en no abandonar el poder antes de haber abierto la tumba del dictador.

Pero el tiempo corre en su contra y aún se alzan importantes obstáculos para que se salga con la suya, que es de lo que se trata al parecer. El decreto de exhumación que este martes publicó El Independiente pretende envolver la decisión política en largas consideraciones jurídicas y en el informe, encargado ad hoc a la Delegación del Gobierno en Madrid, para justificar la medida que se dispone a adoptar.

Pero, argumentos jurídicos aparte, es un hecho que expertos en Derecho Canónico ponen en seria duda que el Gobierno pueda entrar impunemente en la Basílica del Valle de los Caídos sin violar los acuerdos de España con la Santa Sede que se firmaron a comienzos de la Transición. De modo que si lo hace sin el consentimiento del prior de la comunidad benedictina, será noticia en el mundo entero. Y no para bien.

Si Sánchez entierra a Franco sin contar con la autorización de sus  familiares estará haciendo lo mismo que siempre se ha calificado desde la izquierda como humillante e indigno

Será muy escandaloso que saque a Franco de su tumba en esas condiciones y a pesar de la oposición de su familia. Uno de los reproches que la izquierda ha venido haciendo a los enterramientos en el Valle de los Caídos de las víctimas de ambos bandos de la guerra civil -en realidad el reproche se refiere solo a lo que afecta a las víctimas del bando republicano- es, precisamente, que esos muertos fueron trasladados y enterrados allí sin el consentimiento de sus familiares o incluso abiertamente contra su deseo. Por lo tanto, si Sánchez entierra a Franco sin contar con la autorización de sus  familiares estará haciendo exactamente lo mismo que siempre se ha calificado desde la izquierda como un humillante e indigno atropello perpetrado en su día por el dictador. Y no digamos si el prior, como ya ha sugerido, se decide a acusar al Gobierno de Sánchez de querer profanar esa tumba.

Porque además, la familia tiene la intención de recurrir al Tribunal Supremo, cuya Sala Tercera ya dijo en su momento que no se podría exhumar a Franco  sin que antes se hubiera pronunciado este tribunal. Y esa decisión del Supremo ha de ser respetada.

Al Gobierno se le ha acabado el tiempo y tiene que aceptarlo. Ésa ha sido una decisión personal y exclusiva de su presidente, por otra parte. No es conveniente que dé muestras de estar empeñado en cumplir su voluntad de modo tan obcecado y falto de moderación. No lo han conseguido, eso es un hecho, y no deberían mostrar su peor rostro para intentar ganar una partida que ya tienen perdida.

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El cuaderno de bitácora del Homeward Bound

CORRUBEDO COMO NUNCA LO HAS VISTO

tres-vikingos-homeward-bound Los tres chiflados

Hace hoy un año, el 10 de febrero de 2018, comenzábamos a narrar una de las historias que más nos impactaron desde que iniciamos la andadura de este blog allá por julio de 2016. El episodio estaba completamente olvidado, si es que alguna vez nuestros antepasados supieron siquiera de las auténticas circunstancias que, un ventoso jueves de 1887, condujeron a tres marineros a la costa de Corrubedo a bordo de un enclenque bote de seis metros de eslora.

En el primero de los tres posts que dedicamos a relatar aquella aventura nos centramos en lo que sostuvo laprensa gallega de la época (la poca que informó), que los supuso náufragos de algún barco inglés que se habría hundido aquí cerca… Y no. La realidad era infinitamente más demencial.

Ingvald Nilsen, Bernhard Nilsen y Zephanias Olsen. Tales eran los nombres de nuestros misteriosos visitantes según…

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Rumbo al palacio de cristal

CORRUBEDO COMO NUNCA LO HAS VISTO

homeward-bound-dover.jpg Los tres héroes y su embarcación en Dover, casi al final del viaje

[Este post finaliza los titulados «El bote misterioso» y «Una bizarra odisea»]

Próxima parada. Santa Elena.

Os suena, ¿verdad? Es la isla a la que desterraron a Napoleón Bonaparte en 1815 tras ser derrotado en la batalla de Waterloo. Allí murió el otrora emperador, víctima de un cáncer de estómago, el 5 de mayo de 1821. Tenía 51 años de los cuales casi seis los pasó confinado en aquel peñasco azotado por vientos impetuosos, su egregia cabeza al sol abrasador o a las lluvias copiosas.

Cuando llegan los tres navegantes en su pequeño bote —más de 3.000 kilómetros mar adentro desde Cape Town— la gente de la capital, Jamestown, festeja su venida dando vítores y adornando con banderas noruegas los barcos del puerto… Y es que incluso hasta en aquel roquedal en mitad del Atlántico se…

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Una bizarra odisea

CORRUBEDO COMO NUNCA LO HAS VISTO

aalesund.jpg Nuestra historia empieza muy al norte: en Aalesund… Noruega

[Este post continúa el titulado «El bote misterioso»]

Año 1882. La suerte está echada. Las anclas, levadas. Finalmente son 229 los valientes que a bordo del Tasso zarpan el 14 de julio del puerto noruego de Aalesund, municipio cercano a los fiordos, rumbo a una nueva vida seducidos por la promesa de tierras fértiles, verdes colinas y calor, mucho calor.

Hasta entonces, América del Norte había sido el destino predilecto de un país que había aumentado su población de forma alarmante. En 1800, eran 900.000 noruegos. En el momento de esta historia se acercaban a los dos millones y unos 800.000 habían puesto mar de por medio siguiendo los pasos del vikingo Leif Erikson, el primer europeo de nombre conocido que pisó el continente occidental (lo hizo 492 años antes que Cristóbal Colón). Pero ya no. Estados Unidos…

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